La historia de cómo nació la Colonia Emiliano Zapata en Ojinaga

Por Daniel Ríos·
Casas de concreto en formación sobre terreno árido al atardecer, montañas al fondo
Imagen generada con IA

La formación de cada colonia en Ojinaga cuenta una historia de desarrollo urbano que merece ser recordada. A diferencia de un fraccionamiento, una colonia surge cuando personas se asientan en un predio determinado, buscando establecer sus hogares. El 26 de mayo de 1976 marcó un punto de quiebre en la historia de la ciudad fronteriza.

Ese día, cientos de familias sin recursos suficientes para pagar los altos precios de las viviendas existentes realizaron una toma pacífica de catorce lotes urbanos baldíos ubicados en el sureste de Ojinaga, en la zona cercana a la avenida Chihuahua, hoy conocida como TLC. El movimiento fue encabezado por Isidro Rentería, quien se convirtió en la voz visible de aquellos desposeídos que buscaban sembrar la semilla de un hogar propio.

Los terrenos en disputa pertenecían a diversos propietarios privados: la manzana 83 a Arturo Chávez Hinojos, la 57 a la Sociedad General de Bienes, las manzanas 71, 72 y 86 a Gustavo Shneider Irigoyen, y la 69 a la empresa Urbanizadora y Pavimentadora S.A. Ante la magnitud del movimiento, el presidente municipal Ernesto Poblano viajó inmediatamente a la capital estatal para presentar la situación ante el Gobernador.

La respuesta institucional fue rápida. El licenciado Carlos Soto Ponce llegó a Ojinaga el miércoles 28 de mayo con instrucciones precisas. Ese mismo día, autoridades estatales y los aspirantes a colonos sostuvieron un diálogo que culminó con un acuerdo en las instalaciones de la Presidencia Municipal. El Gobierno del Estado se comprometió a lotificar los terrenos para acomodar a los 326 solicitantes, enviando una brigada de topógrafos para trazar los nuevos rumbos de esta nueva comunidad que se consolidaría como la Colonia Emiliano Zapata.

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